Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

ponientes

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Soy especialista en perderme.
Mi sentido de la orientación es nulo:

Cuando observo el sol y las sombras que proyecta,
mis cálculos se reducen a impresiones prelimilares
sobre sintagmas factibles, más prácticos que fértiles.

Los caminos que, dicen, marcan las estrellas,
los ponientes y los levantes de la luna,
no se muestran ante mis ojos: solo veo
sombras, recuerdos y promesas. Y la manera de contarlas.

Ni corrientes ni vientos, ni aves marinas,
del océano solo distingo el horizonte y el fondo silente.
Y el musgo en una de las caras de la corteza del árbol
solo me advierte sobre la colonización parcial del alma.

Hasta cuando el ge-pe-ese me dice
gire a la izquierda, tengo que preguntarme
a cuál de mis dos izquierdas se refiere,
antes de maniobrar.

Como ves,
soy competente en el extravío.
Excepto en la huída.
Cuando escapo siempre sé
dónde
debo ir.

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maze

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Esta entrada fue publicada el mayo 29, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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