Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

gravedades

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Al fin y al cabo,
¿para quién amanece?
¿para quién se ordenan
—caso de existir—
esas fuerzas celestes?
¿cuál es el motivo
de la órbita y de la gravedad?

Te sientas a ver,
por poner un caso,
cómo el sol incendia
los árboles y las torres
del tendido eléctrico,
la manera en que la luna
tira de mis ojos —y del mar—
hacia su espalda,
y piensas en la remota
posibilidad
de que la minúscula gravedad
de cada uno
sea capaz de tejer
gravedades y atracciones,
bólidos y meteoritos,
minúsculos fines del mundo.

Amaneceres particulares,
eclipses privados,
constelaciones tiritando
en su vestido.

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Leonov and Kubasov before launch

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Esta entrada fue publicada el junio 4, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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