Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

XIII


 

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Hace cuatrocientos años
sobre un escenario,
o en la cabeza de un poeta,
el rey Lear reclamaba una noche
que no tuviera compasión
ni de los cuerdos ni de los locos.
Una noche como aquella,
terrorífica de ira de los cielos,
de temporal y de frío y de sombras.
Tomaba posesión de esa noche,
el viejo Lear,
el pobre y demente rey,
para que su piel y sus ojos
sufrieran un tormento comparable
al de su cabeza,
al de su, ya, desacompasado corazón.

No hemos cambiado tanto,
acaso en la ambición:
yo esta tarde me conformaría
con un poco de lluvia.

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Esta entrada fue publicada el diciembre 24, 2015 por en intentario.
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