Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

XLVI


 

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Decías que si no paras de caminar
apenas se notan los terremotos.

Que el temblor puede interpretarse
como un mero mal paso.

Eso decías, mientras yo andaba,
quebrándome los tobillos en las aceras.

Mientras los únicos epicentros
de los que sabía eran hijos
del maremoto del vaso.

Aún y así, te escuchaba
y me paseaba por todas las calles
disimulando las agujetas.

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Esta entrada fue publicada el enero 16, 2016 por en intentario.
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