Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

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Para afilar un cuchillo
hay que pasar la piedra
siempre en el mismo sentido.
Desde el mango hasta el extremo,
en dirección contraria
a la puñalada.
No se debe perder el camino
ni el empeño, ni dejarse
deslumbrar por el brillo.
Hay que concentrarse en el filo,
para amolar un cuchillo,
y se le debe hablar despacio
de la herida, del sendero
de la carne y de todos
los tajos posibles. Es
imprescindible que el corte
sea limpio, pensar la piedra
y el acero y el roce
y la chispa y el chirrido.
Sin embargo, los cuchillos
mellados
dejan cicatrices más duraderas.

Pero estoy seguro
de que tú ya sabes
a lo que me refiero.

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afilado-de-cuchillos-2_1

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Esta entrada fue publicada el mayo 30, 2016 por en Uncategorized.
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