Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

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________ XVI

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Una urna de cristal, el mapa
del genoma de los hombres
y de las mujeres. Casillas marcadas
como un ajedrez extraño y aleatorio.

Mi grito en la noche, formando
un acorde con el frenazo de un coche
y con el ruído de un vaso que estalla
contra el suelo.

Verás,
interpretar la armonía de todas las rutas,
de todas las estrellas asomando
en el horizonte de cualquier planeta
deshabitado —nadie narrará, acaso un poeta,
ese tránsito— tal vez sea la excusa,
el cabo del hilo, la mecha.

La minúscula variación
en la frecuencia explica la diferencia
entre el código genético de un niño
y el de una lombriz. Entre el código
de una lista de la compra,
y el de una poesía.

Sin embargo, en este planeta, una estrella
se fuga ahora por el horizonte.

Y yo detallo esa rotación.

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Esta entrada fue publicada el julio 17, 2016 por en Uncategorized.
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