Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

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_______ XXXVII

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Hacía siempre lo mismo
cuando llegaba a un lugar nuevo:

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compraba un mapa en la gasolinera,
y ante los ojos estupefactos
del empleado, ejecutaba
una suerte extraña de papiroflexia,
pergeñando, cada vez, un ser mitológico
diferente. Luego extendía el papel
sobre el capó del coche, y buscaba
el lugar exacto en el que se cruzaban
más dobleces.

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Oteaba el horizonte
y allí se dirigía, con los ojos entornados,
como quien está seguro de no estar perdido.

_
Cuando alcanzaba ese punto,
fuera un páramo, un rascacielos
o un cruce, se sentaba en el suelo
para ver cómo se ponía el sol.

_
Los transeúntes la miraban extrañados
mientras comprobaban, en sus dispositivos,
que seguían la ruta correcta.

_
Me dejó una pajarita de papel,
hecha con la hoja cuadriculada
en la que le escribía todo esto.

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ORIGAMIDEF

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Esta entrada fue publicada el agosto 25, 2016 por en Uncategorized.
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