Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

canicas




Volver al sabor a lápiz de la fuente,
a la talega del pan y al punto luminoso
de la larga espera de la ú hache efe.
Volver a eso, al tiempo suspendiéndose
en el polvo tras la cortina, al olor del puchero
tiritando en la lumbre antes del alba,
al reloj de la sirena de la fábrica del padre.
Volver al niño de la llave, a ser el último
en ser elegido para el juego, a la piedra,
a la astilla, a la lagartija que se retuerce,
al petardo en el hormiguero. A ese miedo.
Volver a ser tan cruel como  cualquier niño.
A defender una plaza como a una patria,
como a una madre. Volver a mear en la tapia,
al que marque gana, al sauce torre vigía.
Volver al technicolor del agujero en el bolsillo,
al negro y gris de los grises y de la amenaza.
Volver al rebaño, a cubrirse, a el zurdo al fondo.
Volver y quedarse allí, donde el futuro se malpreñaba,
donde el presente te ganaba siempre al escondite,
donde el pasado  era tan pequeño
como la  bolsa de las canicas del hijo de un obrero
y de una costurera.

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Esta entrada fue publicada el febrero 21, 2022 por en Uncategorized.
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