Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

Romper en caso de emergencia

Nada era casual, si no acaso,

la cerrazón hermética de los armarios,

tempestades eléctricas entre los brazos

estrellas mudas, techo agrietado

Nada premeditado, en todo caso,

dígitos anotados, papel, pedazos,

mariposas de ceniza de primer plato,

naranja, piel, pulpa y zumo agrio

Ni se rompió, ni hubo caso de emergencia.

Ni regresó: no hallaron pruebas ni evidencias,

casual, premeditado, fortuito, desafortunado…

nada, nada, nada…

Nada fortuito, quizás, a ratos,

el alfiletero superpoblado y barato,

el racionamiento bélico entre los labios

la cola del paro de nuestros abrazos.

Nada era casual, si no acaso,

el continuo adiós, eterno fracaso,

aviones que aterrizan con gran retraso

y despegan al ritmo de un marcapasos

Chema-Madoz-7

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el abril 18, 2013 por en La maniobra de Heimlich (poesía).
Follow Tus ojos, mis manos, y otros desiertos. on WordPress.com

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 379 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: