Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

Una ola

ella se quiere ir.

Pero no es un huir de aquí,

ni de mí -ojalá-.

Sólo es que ella se quiere ir.

.

Cómo quien se va de sí,

cómo quien da otro paso.

No atrás. Ni tampoco uno más.

Si no tal vez ir, para saber qué es dejar

otro lugar,

y volver,

aquí,

de momento.

.

Ella ya se fue antes.

Yo la vi marchar.

Y la vi regresar.

Sólo fue, quizá, un coger carrerilla.

Una rampa de lanzamiento.

.

Miento:

no una rampa, ni una trampa.

En todo caso una escala,

un mirar la veleta y ver

para dónde sopla el viento.

.

Ella se quiere ir:

fuerza aterrizajes y corta amarras.

Colecciona horizontes, pero no atesora

ni casas, ni cosas, ni espejos ni sombras…

Acaso sonrisas.

Le presto la mía para su maleta.

O para cuando vuelva.

puerto

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Esta entrada fue publicada el mayo 2, 2013 por en La maniobra de Heimlich (poesía).
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