Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

Retrovisor

children

Acude sin ruído,  sin cita previa,

a la patria remota de la memoria,

el tránsito extraño desde el pantalón corto

hasta la cara alargada del sueño adulto.

.

Respiraba mi plaza  glóbulos grises,

orgullo de bloque, hemorragia de cemento,

acudíamos todos, a la llamada

de la balada del portero automático.

.

Teníamos calles como repúblicas,

con sus fronteras y sus extranjeros.

Interpretábamos papeles, y jerarquías,

con las rodillas peladas de desengaños.

.

Si cruzar una calle era un desafío,

el amor y el deseo pedían asilo,

grabando corazones en las cortezas

de los árboles verdes de los anhelos.

.

Lo mejor de mí se quedó en los portales.

Lo mejor de nosotros, tras los columpios.

En la canasta, en los bancos, en las esquinas,

en la mirada encendida

de una muchacha de barrio.

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Esta entrada fue publicada el julio 18, 2013 por en La maniobra de Heimlich (poesía).
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