Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

parque de atracción(es)

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No sería del todo extraño
que volviese a cobijarme a la sombra
de las palomas que devoran
el tendido eléctrico de las luces de colores,
y edifican sus nidos con los restos
del algodón de azúcar.
Insisto, resisto,
en el galope tendido de un caballo de cartón,
crucificado en el carrusel —espuma por la boca—,
senda cíclica y circular, tan épica
como estéril: otra vuelta
en la noria de esos amores perpetuos
de medio febrero en un año
que ni siquiera es bisiesto.
Que me alcance la vista al punto de mira
para ganarle un peluche que sonría
hacia dentro, y que mire, estrabismo expreso,
con los brazos abiertos.
Porqué ella guardaba en el bolsillo
un papel, milimétricamente doblado,
con la perfecta caligrafía
de los hierros retorcidos
de una montaña rusa abandonada.

La espero sentado en una vagoneta oxidada,
calcando monedas en papeles de fumar.

_______

parque

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Esta entrada fue publicada el mayo 6, 2014 por en Como quien de eterno caer padece.
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