Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

#7 (mujer túnel con paraguas)

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Hablo de una mujer
que sube en algún vagón.
Se sienta y posa
su cabeza en el cristal,
después de abrir un paraguas.

No sabría deciros
si observa el negro fugaz
de la galería, o desafía
el espejo huidizo de las aves
que viven en su mirada,
con el latido acelerado.

Cuando alguna luz
parpadea en lo oscuro
su rostro brilla un instante:
radiografía de la tristeza,
tesis del desconcierto.

Hablo de esa mujer,
que no quiere ser campos
que huyen, ni árboles
que pasan, ni tan solo
soles que amanecen.
Solo ausencia de luz,
tras el reflejo de su rostro,
en el alma de la mina, en la víscera
del subterráneo.

De esa mujer, hablo,
cuando escribo que toda lluvia
procede del corazón de su paraguas.

__________

mujerparaguas

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Esta entrada fue publicada el mayo 22, 2014 por en Como quien de eterno caer padece.
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