Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

desierto #4 (patente de corso)

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Soy autoestopista en tu desierto,
—ojos cegados, labios cuarteados,
piel incendiada—.
Cada nunca pasas,
y siempre te paras
detrás de la esquina
del espejismo.

Soy el inquilino de las dunas,
caminando en círculos,
persiguiendo mis huellas
antes de que el viento
las amontone.
Alquiler inflacionario,
al corriente de pago.
Cada nunca llamas
y siempre te callas.

Soy ese alacrán enterrado
en la arena, rodeado por el fuego.
Oscilación térmica,
lejos de las caravanas
y de sus estaciones
en los oasis.
Cada nunca llegas
y siempre me esperas
más allá de mí.

No seré tan previsible
de matarme de sed:
casi siempre te derramas
unos metros más adelante,
y el desierto se traga
hasta la última gota.

_____

desierto4

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Esta entrada fue publicada el agosto 29, 2014 por en y otros desiertos (poesía).
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