Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

cercanías


 

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CREO SER el único pasajero
de un vagón con destino amarte
—o a cualquier otro lugar inconcreto—,
en un convoy que hiende la noche
provocando un caudaloso derrame
de madrugada.
Mientras la claridad avanza
—vasos comunicantes
de la fluorescencia artificial—
me cuesta más distinguir
las formas,
precisar los contornos,
identificar los rostros
que amanecen con gesto narcótico.
Conservo la convicción
compartida
de que es el paisaje impreciso
—las torres, los taludes,
el tendido eléctrico—
el que huye entre las ruedas
de hierro, los raíles,
y los reflejos redundantes
de las ventanillas.

El asiento me empuja la espalda
cuando el mundo frena brúscamente.
La puerta se abre y salgo
del útero mecánico, solo para ver
en qué lienzo del universo
voy a echarte de menos.

_

railway

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Esta entrada fue publicada el febrero 26, 2015 por en de ese arte (cuaderno de invierno).
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