Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

encíclica

________________

 

_

_

_

Saltar al precipicio de la noche
abandonando toda esperanza.
Dejar la conciencia en su estantería,
con su duermevela,
y recuperar la animalidad blanda,
púrpura, viscosa y salada, del sueño

Morir a la noche, al claudicar de los ojos.
sin velatorios ni duelos. La oportunidad
del ruido de las persianas de los bares.
La pátina de la piel de los caballos
exhaustos. Y su aliento entrecortado.

Nada está mientras no estoy
—ese sueño o esa muerte hipotecada—.
Yo te vi dormir y conozco de tu sístole
y de tus arritmias, pero nada sé
de mi músculo y de mi aliento
cuando no sostengo el timón, la rienda,
o el equilibrio de la botella.

Despertar, alumbrarse al día
sin identidad, sin rastro en la memoria.
Inmaculada la impronta de soles
y de decepciones, vacío
el recuerdo de naufragios y cinturas.

Niego todo lo expuesto si la noche
que niego es una noche a tu espalda.

Aún y así,
no me dejes madrugar
mañana.

_

taumoons

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el abril 30, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
Follow Tus ojos, mis manos, y otros desiertos. on WordPress.com

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 440 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: