Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

por eso

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Justo después de llover
el mundo recupera sus contornos
precisos. No hay prismas
flotando en el aire, ni lentes
suspendidas
que distorsionen los bordes
de los objetos. Los verdes
muestran en sus extremos
unos verdes más brillantes
y el polvo descansa
en el suelo, ansiando
la evaporación
que lo desentumezca.

Por eso,
y por otras muchas cosas,
el poeta siempre quiere que lluevas.

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Esta entrada fue publicada el mayo 21, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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