Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

bifurcación

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cuento, en una estación,
hasta doce vías diferentes,
una doble docena de raíles
que tejen extraños laberintos,
ordenados nudos paralelos

pienso entonces que da igual
si su cuerpo es mayo
que se me escapa —como la tarde
en el acero de los raíles—
o está compuesto
de miércoles que viene,
por poner un día

entretanto, mi camino
se explica a sí mismo
en ese empujón de la silla
en mi espalda
cuando arranca el vagón

y da igual la condición de eterna
equidistancia de las vías,
de las estelas de los aviones,
o de mis manos agarrando,
desde atrás,
los huesos de sus caderas.

el pueblo se llama bifurcación,
y no sé qué más

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Esta entrada fue publicada el mayo 31, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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