Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

XVI


 

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Lo creáis o no, una vez tuve
una herida móvil.
No recuerdo si me la produjo
la esquina de una despedida
o el canto oxidado de un rencor.
Y digo móvil porqué así era:
si vendaba mi brazo
después de contener la hemorragia,
se me aparecía en un costado
del cuerpo. Si suturaba
esa otra llaga, ésta se mudaba
al muslo, a la espalda,
o me cruzaba el rostro
con una diagonal fiera
y ambulante.
Incluso intenté cauterizarla
con pólvora, fuego y quebrantos,
y tan sólo conseguí que se anudara
entorno a mi cuello.
Finalmente, sin mediar explicación,
se fue a habitar a otro herido,
a herir a otro habitante
del vagón, o del vecindario.

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venda

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Esta entrada fue publicada el diciembre 25, 2015 por en intentario.
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