Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

XXXVIII

 


 

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Me pregunta
—no sé si alarmada—
por qué nunca hablo del sol.

No sé qué responder.

Supongo que me busco mejor
la vida construyendo una frontera
en la luz. Durante un tiempo
me llamaron eclipse.
Ahora entiendo que, para ser eso cierto,
una parte de mí
debió estar iluminada.

Seguramente la espalda.

Eso, o seguir encontrando la vida
en la franja en la que se extingue
la luz, en la que se disuelve
la claridad, en los días
encapotados en los que no hay
sombras debajo de los zapatos.

Me doy cuenta, ahora,
de que en todo eso hay un sol,
un halo, o, precisamente

su ausencia.

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mancha_solar

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Esta entrada fue publicada el enero 10, 2016 por en intentario.
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