Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

XLVIII


 

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Siempre llevo una sombra
en el bolsillo.

En caso
de necesitarla,
es fácil desplegarla,
permanecer dentro de ella
y mitigar un poco
el dolor.

Luego la recojo
—un poco menos
analgésica, un tanto más
inoperativa—, y la guardo
después de afilarle
los bordes.

Entonces regreso a casa,
pensando que nunca sabe uno.

Nunca sabe uno,
si lo que ve brillar
son constelaciones,
o basura espacial.

_
en-paris-19241

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Esta entrada fue publicada el enero 17, 2016 por en intentario.
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