Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

XLIX


 

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Nunca parí. Nunca
sufrí ese dolor de expulsar
un humano de mi interior.
Fueron otros males, más livianos,
de los que me quejo poco.

O nada.

Pasar menos desapercibido
de lo necesario. Envidiar
a esos lagartos que pueden
caminar un rato sobre el agua.

Un rato.

Nunca di vida a una vida
—ahora daría la que me queda—,
no gocé esa maravilla
de la historia dilatándose
y sacando la cabeza.

Ni siquiera intenté que la mía
fuese memorable.

Como mucho
dejar unas pisadas
en la nieve que se funde.
Como mucho
—sin parecer ambicioso—,
dejar las cosas, más o menos,
como las encontré.

O un poco mejor.

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Esta entrada fue publicada el enero 18, 2016 por en intentario.
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