Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

LVIII


 

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— Debes dejar la lengua
a su libre albedrío— le decía

mientras se inclinaba
sobre su cara.

En la pared
quedaban los agujeros de bala
que no llegaron a herirlos.
En el suelo,
las huellas de los que ya
no estaban. Manchas en el techo
por la humedad de la lágrima.

Ni ventanas,
ni respiraderos.

Sólo una puerta para que entrara
o saliera
______el invierno.

Así aprendían a besarse,
mientras esperaban a que amainara
la tristeza y la metralla.

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room_dc

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Esta entrada fue publicada el enero 25, 2016 por en intentario.
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