Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

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Los descampados están en peligro de extinción.
Ya casi no quedan, en mi barrio, ni en mi cabeza,
de esos reductos ocupados a tres turnos:

por la mañana los niños enterrábamos,
a los pies de la morera, todos nuestros tesoros;
las tardes, los tresillos de los tubos de hormigón,
eran para los bisnes de los yonkis; las hierbas
junto al muro, el dormitorio del loco
de la capucha roja, y de las lagartijas.

Algún dios decidió levantar en ese solar
un edificio gris y feo, donde ahora
esa mujer tiende el morse impúdico de su colada,
y nos expulsó a todos de nuestro paraíso.

Les cuento a mis hijos todo eso, cuando pasamos
cerca de un descampado. No me creen casi nada.

Y hacen bien.

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descampado-web

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Esta entrada fue publicada el junio 19, 2016 por en Uncategorized.
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