Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

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Lo normal es que mis huellas se hundan
profundas en el barro, cuando camino.
Cuestión de esa gravedad agravada
en la maldita tierra por la bendita lluvia.
Tendrá algo que ver, también, mi tamaño
y el tamaño de las suelas de mis zapatos.
Por eso me gusta pensar en ratos ligeros,
en carcajadas llenas de aire, en tormentas
libres de todas las arenas movedizas.
Por eso camino siempre que llueve, por eso
es siempre firme el suelo mientras lo escribo.
Luego, aunque todo haya temblado a mi paso,
sacudo el barro de mis botas y anoto
el lugar al que llegó mi línea de flotación.

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Esta entrada fue publicada el junio 20, 2016 por en Uncategorized.
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