Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

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Un libro ardiendo
—este mismo libro ardiendo—,
un ejemplar que se hiere
y que hiere incluso
a quien lo sostiene,
a quien no lo lee,
si se aproxima
lo suficiente. Un fuego
como animal de compañía.
Un fuego de infantería
infantil, que no arde
lo bastante para contagiar.
Un fuego que ilumina poco.
Un fuego líquido bajando
por todas las gargantas,
templando los genitales
y destensando los tendones.
Un fuego festivo, de éste
y de todos los libros ardiendo.

Un fuego amigo
de sus amigos.

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Burning_Books

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Esta entrada fue publicada el junio 26, 2016 por en Uncategorized.
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