Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

__ XXI

_

Mi abuelo le hacía una cruz
al pan, con su navaja, antes
de cortar
la primera rebanada.

Mi madre echa un puñado
de sal en cada esquina de cada
habitación, cuando me cambio
de casa.
Y una botella de aceite
en el armario de la cocina.

Ella y mi padre,
aún se presignan con cada trueno
de la tormenta.

A mí me queda morderme
la punta de la lengua
para que no me piquen las avispas.
Y tocarme la frente
con el índice y el meñique.

Se heredan los mapas. El pan
es peor cada día, pero es. Yo rezo
para que llueva. Y tú eres la sal.

_

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2 comentarios el “

  1. Miss Poessía
    julio 21, 2016

    ¡Qué bonito poema! Creo que, como dice Marwan,eso es lo bueno de la poesía: que «sirve para hablar de la forma que tienen las cosas que no tienen forma»…

    • elhombrelephante
      julio 21, 2016

      Gracias. No sigo a Marwan, pero supongo que tiene razón. Un abrazo y, de nuevo, gracias por leer.

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Esta entrada fue publicada el julio 21, 2016 por en Uncategorized.
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