Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

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UN HOMBRE mira por la ventana
a un niño que, a su vez, le mira a él
desde el otro lado de la ventana.

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La ventana es una máquina del tiempo.
Con las persianas subidas
del todo. Sin cortinas.

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El pasado —por duro, por lejos,
por frío cómo sólo siente frío un niño,
por doloroso— y el ahora —por plano,
por nimio, por resignado—, separados
por una delgada lámina de cristal.

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Un cristal es también un espejo
más o menos transparente. Sobre todo
si no hay luz en el interior.

_
Un hombre mira en su pantalla
a un anciano que, a su vez,
va desapareciendo en el otro extremo.

_
Una pantalla no es nada. Es un modelo,
una patente. Unas cenizas aterrizando
en silencio.

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Esta entrada fue publicada el septiembre 23, 2016 por en Uncategorized.
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