Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

invernadero


_

_

_

Permíteme, a veces, cierta melancolía.
Pero no la confundas con esa nada
que a veces se me instala en los ojos,
con ese nadie, con ese nunca,
que en ocasiones sobrevive
donde se supone que yo habito.

_
Permite pues que por un momento
ejerza de fugitivo de mi memoria misma,
de zapador tramposo del horizonte mismo,
de batiscafo de cualquier niebla.
Se me pasa enseguida, ya sabes, y luego,
tus brazos, la lluvia, la tarde
doblándose con las horas en las avenidas.

_
Mientras, los relojes de arena,
aquejados de desiertos, lloran su sal
a cambio de una transfusión de playa.

_
Mientras tanto, los invernaderos,
contagiados de su propio invierno,
marchitan todas las flores
en la transparencia de su estómago.

_

ivnerna

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el enero 20, 2017 por en Uncategorized.
Follow Tus ojos, mis manos, y otros desiertos. on WordPress.com

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 363 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: