Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

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ya no alzamos más esas torres

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aguardamos a que las nubes vengan
girando sobre nuestras cabezas,
uniéndose grises en la bóveda
del cielo prometido,
incluímos en esa esperanza
zarpar con la lluvia ausente
a cualquier punto cardinal

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las torres no son necesarias
avistados ya los vientos digitales,

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basta con contemplar la pantalla,
extasiar el ojo en el píxel,
no es necesario sentir la cara
desdibujada por el vendaval,
instantánea de selfie en el espejo
troceado de la víscera,
añicos caleidoscópicos de saliva

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los vientos traen y llevan
oscuras y benditas borrascas
colmando los cauces y las venas,
ultimando el ritmo del latido,
ráfagas de alma vaciándose,
alimento para las cometas

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Esta entrada fue publicada el julio 9, 2017 por en Uncategorized.
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