Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

el chasquido

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Me levanté y aún era noche.
No había luz en la casa,
ni en la calle. Los faros
de los coches aún dormían.
Caminé a tientas, tropezando
con las raíces y las aceras
hasta que mis pies creyeron rozar
la ribera de un lago. Busqué
en el suelo una piedra
y la lancé contra lo oscuro.
Creí oír el chasquido,
imaginé las ondas concéntricas,
creciendo, avanzando despacio
hacia todas las orillas.
Se me ocurrió un verso.
Incluso pensé que era bueno,
pero ya el día escupía su claridad
sobre la superficie congelada.
A lo lejos mi piedra
proyectaba una sombra difusa
sobre su páramo de hielo.
Cerré los ojos y seguí caminando.

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Esta entrada fue publicada el octubre 15, 2018 por en Uncategorized.
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