Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

cuatro




Viene el ojo añorándose de infancias.
Trae el vientre los espasmos sin eco.
Se queda la mañana huérfana de sombras.
Sedimenta el polvo en la hoja de una higuera.

Eso es no tocarte: dimitir las yemas
de su propósito primero, abolir
el hambre y el duelo de la ausencia,
compartir el destino callado de las anclas.

Luego viene la quietud del calendario
contagiado de cristales repetidos.
Luego, la arena incontable de los relojes
convertida en semillero de desiertos.

Eso es respirarte apenas: las manos
sentenciadas a tareas secundarias,
la cláusula temporal contra el abrazo,
la condenada hipoxia de las brasas.


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Esta entrada fue publicada el agosto 17, 2022 por en Uncategorized.
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