Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

carrer de la palla, 8

El cielo sigue estando en el mismo lugar.
Ayer fui a pasear, apuntando
en mi memoria los pasos, los trancos,
los roces, las huellas y las esquinas.
Hacía sol. Casi el mismo viejo sol
de aquel día. Casi el mismo calor,
sin prisas, sin tiempo, sin aceitunas.
Sin vino de misa, pero con ganas,
con la risa en la garganta de la tarde.
Como cada día de todos los muertos
se muda la piel de serpiente del mundo,
aunque le añadan minutos a los relojes,
aunque se empeñe en no llover el otoño.
El cielo aún no se ha movido de sitio,
ni siquiera quiere anochecer más pronto.
Nunca vamos a necesitar las alas
porqué nunca aprendimos la gravedad.



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Esta entrada fue publicada el noviembre 3, 2022 por en Uncategorized.

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