Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

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Prueba esto:

amontona en un rincón
todas las cosas que posees.
Separa a un lado
todo aquello que sea
combustible. Préndelo.
No te acerques demasiado.
O sí, tú verás.
Mientras la pira arde,
arroja el resto de cosas
por la ventana. Avisa
a los transeúntes:
para que se aparten,
para que recojan todo
lo que les sirva. Luego
arroja las cenizas
por la ventana, lanza
la propia ventana
por la ventana. Siéntante
en el suelo, con las manos
y las sienes manchadas
de hollín, y comprueba
lo grande que parece ahora
tu casa.

Ahora, si te atreves,
haz lo mismo
con tu cabeza.

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ventana

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Esta entrada fue publicada el junio 9, 2016 por en Uncategorized.
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