Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

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Tal es tu dilema, fuego amigo,
la discrepancia de los labios
hasta cuando la espuma de la saliva
se incendia y se propaga.

Tal es, fuego amigo, tu amenaza,
cuando las palabras son antorchas
que invaden las copas de los árboles
y las ropas colgadas en los tendederos,
mientras el silencio es yesca y viento seco.

Fuego amigo, tal es tu parsimonia
inexorable de piedra en diamante,
de hueso en polvo, que devora
e ilumina, robando oxígeno
de los pulmones de los transeúntes.

Tal es tu condena, fuego, amigo:
el crepitar de los sarmientos
y sus dedos negros señalando
los caminos cambiantes del humo.
Eso, y tu miedo a la metralla
de la lluvia, que derriba las pavesas,
que inunda  brasas y ahoga cenizas.

¿y si ya nunca más lloviera,
fuego amigo?

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ashes-burned-wood-charcoal

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Esta entrada fue publicada el junio 22, 2016 por en Uncategorized.
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