Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

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voy a explicar que uno no se muere
en el momento en que acontece la herida,
nunca nada nadie fallece así

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yerran los destinos su rumbo inquebrantable

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uno se muere cuando el óxido en el pecho
se comunica con el de la espalda,
abriendo un hueco por donde silba el aire

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mientras, se extiende la mancha en oleadas
invadiendo, conquistando, asolando


caen las hojas de otoños o de incendios,
urge la carne a aprovechar el latido
en su metrónomo de cuerda quebrada,
rezuman las grietas un verde de futuro
polinizado de semillas helicoidales,
obstinándose el péndulo en su cadencia

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caemos entonces de bruces o de rodillas,
olvidamos plantarle cara al viento,
más allá: olvidamos ser polvo arrastrado
ocupando un lugar en las arrugas de alguien

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lo creo: uno no abandona la vida
invirtiendo en el proceso de la apnea,
evitando esquinas y corrientes frías,
necesitamos otra salida para el aliento:
zarzas ondeando esta caligrafía,
oxígeno indispensable para la llama

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Esta entrada fue publicada el agosto 10, 2017 por en Uncategorized.
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