Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

sequía



Amanece febrero sin vaho en la garganta
y me tiro a la calle como quien canta mal,
como quien desafina siempre la misma melodía
pero empeña el alma en el triste desempeño.

Hace tanto que no llueve que ni la hierba recuerda,
hace tanto que ni la piedra sabe ya de la sed,
ni el horizonte se dobla, ni el cielo se parte
mientras amanece bajo las plantas de mis pies.

Está en juego otra jornada en la trinchera,
otra travesía sin oasis, otra escaramuza
entre el reloj y el latido, entre la luz y la grieta,
entre lo raros que se han vuelto los miércoles.

Pasará, como pasan las aves y las estaciones.
Volveré a encerrarme en la pared del cráneo
─esa estancia sin eco, sin luz, sin espejos─
y el jueves será otra promesa para ser escrita.

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Esta entrada fue publicada el febrero 23, 2022 por en Uncategorized.
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